Esa musa que me inspira,
que controla mis manos,
que mi mente cautiva.
Me visita en cualquier lado.
Y he de entregarme a ella,
olvidarme del resto del mundo,
pues ella es la más bella
y su genio absoluto.
Mi musa me visita vestida
con una bata negra
mas que transparente traslucida
como pidiendo guerra.
Tiene nombre y apellidos,
preciosos ojos y boca,
pechos finamente esculpidos,
y coraje como pocas.
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