sábado, 27 de octubre de 2012

A veces...

Vamos caminando por la vida, y vamos cruzándonos con miles de personas, a unas tenemos la suerte de conocerlas, a otras no. De las que conocemos, vamos catalogándolos  unas simpáticas  otras desagradables, unas guapas, otras feas, unas inteligentes... y así vamos redactando listas.
Pero a veces, tan solo algunas veces, nos cruzamos con personas realmente interesantes, gente con los zapatos gastados por una vida, gente que nos atrae mucho más que por su belleza o su inteligencia, por algo misterioso que los rodea, cada vez que abre la boca para contar algo, sus ojos se iluminan, y por encima de su cabeza podemos ver una aureola de misterio... de sus ojos salen unos rayos que te atrapan y que te llevan de forma irremediable hacia esa persona. Sin saberlo hacen que te sientas bien, que un mal día se convierta en un día inolvidable, que una simple conversación parezca toda una confidencia..., poco a poco vas necesitando cada vez mas compartir palabras, gestos, sonrisas o lo que se tercie con el o ella.
A veces y solo unas pocas veces, esas personas sienten la misma atracción por ti, tus ojos son los que atrapan al otro, tu aura lo que les droga, tu sonrisa es lo que le alegra el día, y tus palabras el refugio a sus miedos.
Es entonces y solo entonces cuando puedes decir, sin lugar a dudas, que hay amor...
Bendita sensación, afortunados todos aquellos envenenados por el misterio.