miércoles, 7 de noviembre de 2012

Haikus

Alaitz

Una sonrisa
Inocente y sincera…
Y adiós problemas.


El Medianil

Lloraba el cielo
Un susurro apagado…
Lluvia de otoño.


Gracias

Miedo, pánico,
Miro atrás y te veo…
Qué bien que estés tu.


Error

Veo el calendario
y sigo pasando hojas...
hace una año ya.

jueves, 1 de noviembre de 2012

El tiempo pasa

Las horas van cayendo
y con ellas los días, meses y años,
y mi amor esperando
tus besos, tus abrazos,
mientras yo naufrago en sordos llantos.

Y pasó aquel invierno
y llegó un nuevo y caluroso verano,
y me raptó el infierno
cuando dejé de lado,
a quien puso su corazón en mi mano.


Echar la vista atrás

Va pasando la vida, y nos gusta echar la vista atrás, y ver que hemos andado camino, ver que nos hemos equivocado al elegir atajos, que hemos acertado en otros, ver en definitiva cuantas sendas hemos andado. Nos gusta cuando las recorremos en el recuerdo, ver las huellas de nuestros zapatos en cada cruce, sin importarnos tanto si hemos acertado o si no, solo ver nuestro recorrido nos emociona.

Con zapatos pequeños, camine por las grandes sendas que mis padres abrieron para mi, aunque en aquellos caminos, apenas había cruces, mis huellas están muy marcadas, y aquellos caminos también marcaron mi piel, una familia que me enseño a querer y ser querido, a ser libre y buena persona (que no quiere decir que yo lo haya conseguido), me enseñaron a escuchar y a observar, que no es lo mismo que oír y mirar, pusieron  en mis pies zapatos de suela fina, para sentir por donde pisaba.
En los primeros cruces, me encontré algunos amigos, amigos que con el paso de los años, me han demostrado serlo a las duras y a las maduras, por encima de distancias, tiempos o decepciones. Ellos también me enseñaron, a compartir, a callar, a ser yo... Me enseñaron a probar caminos algunos de ellos prohibidos, me enseñaron a ser valientes, y a ser leales (otra cosa que dudo haber conseguido).

Poco a poco, mientras mi mochila se llenaba de recuerdos y de experiencias, los caminos se fueron estrechando, y los cruces aumentando, cogí atajos por caminos estrechos y escarpados, que no siempre tuvieron el efecto que yo quería, pero que acepto porque me hicieron crecer mucho, llenaron mi mochila de nombres, unos con mayúsculas y otros no, de sueños, de amor... pero también de sombras oscuras que me hubiera gustado borrar, caminos equivocados, atajos demasiado empinados...

Tuve otra temporada de caminos anchos que yo mismo labré, y en los que pisaba con una fuerza tal que tanto mis huellas, como las marcas que el camino puso en mi piel, serán para siempre imborrables. Un tiempo en el que enseñaba era yo, un tiempo en el que junto a mis huellas en el camino había otras, un camino en el que la fuerza que yo desprendía arrastraba y eran el punto de apoyo de otras personas. En todo este tiempo puse en practica muchas de las cosas que a lo largo del camino había aprendido, a compartir, a querer, a dar sin pedir nada a cambio, a escuchar...pero con esa ambición por enseñar, esa responsabilidad por que quien caminaba junto a mi, consiguiera aquello que yo tenia... me olvide que aprender era una tarea continua, y llegue a olvidar mucho de aquello que había aprendido a lo largo de la vida.

Aun así  he tenido que abrir caminos, junto a unos pies pequeñitos que caminaban a mi lado, haciendo como hicieron conmigo unos caminos anchos y con pocos cruces, ese jirón de mi piel que camina junto a mi, volvió a poner en mi, la curiosidad, la capacidad de aprender, me hizo recordar cada paso de mi camino, sus pequeñas huellas hacían que las mías fueran grandes y fuertes, me ayudo a descargar mi mochila de las cosas oscuras que guardaba, aligeró mi carga y la volvió a llenar de cosas ligeras y luminosas, y todavía hoy sigue haciéndolo.

Siguieron pasando cruces, caminos, atajos de los que aun hoy estoy intentando salir al camino correcto, o cuando menos, a mi camino... he conocido el amor, el desamor, la traición, el desamparo, la soledad, el cariño, la solidaridad, la verdadera amistad, la admiración, la desilusión...

Seguiré caminando y a la vez aprendiendo del camino, cruzándome con gente, apoyándome en mis amigos, sirviendo de apoyo a otros, espero acertar en cada cruce, ser valiente para reconocer si vuelvo a equivocarme, seguiré amando a todo aquel que me ha ayudado y enseñado en mi vida, me devuelvan el amor o no, se lo merecen...tod@s...

Lo que soy se lo tengo que agradecer a aquellos que en algún momento caminaron a mi lado y alli donde me acogieron... Vitoria, Lodosa, Sartaguda, Papá, Mamá, Tata, abuelos, David, Alex, Ana, Itziar, Rafa, Javi, Amaia, Pablo, Yoly, Gorka, Alberto, Laura y sobre todo a Alaitz...
No están todos los que son, pero si son todos los que están...